Sherry Turkle y su nuevo enfoque sobre la interacción con máquinas
A lo largo de más de cuarenta años, Sherry Turkle ha sido una figura destacada en el estudio de la relación entre humanos y computadoras, consolidándose como una investigadora social rigurosa y meticulosa. Sin embargo, su reciente obra, “Artificial Intimacy: Who We Become When We Talk to Machines”, representa un giro en su enfoque habitual. En este libro, Turkle emite una advertencia contundente sobre el estado actual de nuestra humanidad, que considera amenazada por un excesivo apego a máquinas que pretenden desempeñar roles significativos en nuestras vidas, tales como tutores, amigos y compañeros. Con esta obra, Turkle se une a la tradición de libros que han despertado la conciencia pública ante crisis inminentes, como “Silent Spring” y “Unsafe at Any Speed”. Su objetivo es desafiar una industria multimillonaria respaldada por un gobierno que busca integrar la inteligencia artificial en todos los aspectos de la vida cotidiana.
Un cambio de perspectiva en la investigación
En una reciente conversación, Turkle reflexionó sobre su evolución como autora. En sus trabajos anteriores, recopiló datos de sus investigaciones, concluyendo a menudo que la interacción humana con la tecnología era preocupante. Sin embargo, en esta nueva entrega, su tono es de alarma. Turkle explicó que su curiosidad inicial se transformó después de realizar entrevistas durante la pandemia. Se dio cuenta de que muchas personas, enfrentando momentos difíciles, deseaban simplemente interactuar con chatbots en lugar de buscar compañía humana. Este descubrimiento la llevó a formular la premisa de su libro: “la realidad te necesita”. En su opinión, renunciar a la realidad en estos tiempos es un grave error.
El impacto de las redes sociales en nuestras relaciones
Turkle argumenta que las redes sociales han contribuido a esta situación, creando la expectativa de que la tecnología puede sustituir la conexión humana. Las plataformas sociales han enseñado a las personas que, si se sienten solas o tristes, pueden simplemente recurrir a sus dispositivos. Sin embargo, se enfrenta a una nueva realidad: la tecnología actual no necesita ser personal. Esta dependencia de la tecnología para el apoyo emocional plantea serias inquietudes sobre su impacto en las relaciones humanas.
La controversia de los chatbots y su uso en la terapia
Cuando se le preguntó sobre el uso de chatbots en la terapia, Turkle no dudó en señalar los peligros asociados. A pesar de su trayectoria como investigadora, no se considera una detractora total de esta tecnología. Sin embargo, subraya que estos sistemas no deben ser considerados sustitutos de la terapia profesional. En sus entrevistas, muchos usuarios mencionan que utilizan chatbots para practicar conversaciones difíciles, pero esta práctica puede llevar a una dependencia poco saludable. La interacción con máquinas puede convertirse en un objetivo en sí misma, en lugar de ser una herramienta auxiliar.
La deshumanización en el ámbito laboral
Turkle también critica el uso de chatbots en el entorno laboral, especialmente el término ‘human in the loop’. Este concepto, según ella, implica que los humanos son relegados a un papel secundario, donde su función se limita a corregir errores en el sistema. Este enfoque no solo es ineficaz, sino que también da a las empresas una falsa sensación de control sobre sus procesos productivos. La presencia de humanos en el bucle no garantiza que las decisiones importantes no hayan sido delegadas a la inteligencia artificial.
La soledad y la búsqueda de conexión
A pesar de sus preocupaciones, Turkle reconoce que muchas personas se sienten solas y ven en los chatbots una forma de conexión. No obstante, ella sostiene que esta crisis de soledad es un reflejo de cómo nos estamos desconectando unos de otros. Propone que, con los recursos adecuados, sería posible transformar centros de datos en espacios donde las personas, especialmente los ancianos, puedan encontrar apoyo y compañía genuina.
Esperanza en medio de la resistencia a la IA
A pesar de la creciente resistencia a la inteligencia artificial, Turkle ha observado que su uso es generalizado. Su objetivo con este libro es ampliar la conversación sobre la relación humana con la IA, buscando un equilibrio entre el uso de la tecnología y la conexión auténtica. Con los recientes debates sobre los riesgos de la IA, ha encontrado un renovado sentido de esperanza en la disposición de las personas a considerar tanto los costos personales como los materiales de esta creciente intimidad con la tecnología.
